FIFI11El bulldog francés es considerado un moloso de talla pequeña. Los orígenes del bulldog francés se remontan a la década de 1850. Sus inicios se hallan en Inglaterra con el bulldog francés, su pariente más cercano, descendiente de las razas tipo mastiff. Como todos los dogos, su origen se remonta a los molosos de la región de Epiro en Grecia y del Imperio Romano. Fue también apodado el “perro perfecto”.

Es probable que el bulldog francés sea el resultado de diversos cruces entre los toy bulldogs venidos de Gran Bretaña y diversos perros locales. Descendiente de los dogos franceses y del bulldog inglés (mucho más pesado), es resultado de sucesivos cruces que criadores de los barrios populares de París hicieron a finales del siglo XIX con objeto de conseguir una raza ágil y atlética que fuera buena en los combates de perros.

No se parecían a los actuales. La morfología de su cara le permitía respirar sin soltar la presa y era temible como perro de combate o de guarda. Gracias a la selección, su carácter se ha apaciguado, ¿Quién pensaría que sus antepasados lucharon con toros, osos, etc.? Hay gente que no le gusta recordar éste pasado, pero fue así, fue un gran luchador.

Hoy es un moloso pequeño, un excelente animal de compañía que nada tiene que ver con los animales peligrosos. Por ello la FCI lo clasificó en el Grupo 9, el de los perros de compañía.

La miniaturización de los perros tipo bulldog, se hizo para simplificar costes y se logró mediante la aportación de sangre terrier, toy terrier y black and tan. El resultado fue un animal del mismo tipo que el original, pero de talla mucho menor.

Cuando se comprobaron sus utilidades  tuvo que vérselas cómo cazador de roedores en los mercados de París, ya que ratones y ratas eran los verdaderos reyes en las calles de la ciudad, calles sin red de saneamiento.

Fue entonces cuando algunos de estos empresarios que se reunían en los cafés para hablar de sus perros empezaron a interesarse en crear una raza. Entre ellos citaremos a Albouis, cafetero (afijo “Saint Sevrein”); Clément, vendedor de perros, Jaquelin comerciante de quesos asociado con Ruffier, hostelero (criadero de “La Mare”), y otras muchas personas que eran comerciantes, zapateros, etc.

Cuando ellos vieron el particular carácter de estos pequeñajos percibieron la posibilidad de crear una raza especial, entonces el aspecto útil inicial pasó a un segundo plano, se hizo popular y todo el mundo quería uno, por aquel entonces Paris era una ciudad muy cosmopolita y eso hizo que se vendieran ejemplares de todas partes del mundo, y a veces a precios muy altos para la época.

Desde París a New York, Alemania, etc. toda la alta sociedad deseaba tener a ese pequeñajo.

De ser un ratonero pasó a la alta sociedad, gracias a ese carácter payasete que nos encanta a todos.

 

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